Preguntas Frecuentes

Otras preguntas frecuentes

“¿Se puede cambiar?”

Sí, rotundamente sí. No somos iguales que hace unos años, hemos cambiado de opinión sobre muchas cuestiones al pasar el tiempo, hemos llegado a apreciar a alguien que al principio no nos caía bien. Vamos aprendiendo y desaprendiendo, olvidando cosas.

Pueden cambiar las creencias, los gustos, el físico, los sentimientos, la forma de actuar etc. Pueden cambiar incluso espontáneamente. Si dirigimos ese cambio, será más rápido y en la dirección deseada.

“Si cambio, ¿dejaré de ser yo?”

En terapia vamos a intentar modificar sólo aquella parte de nosotros que nos hace daño. El cambio terapéutico supone un aprendizaje de nuevas conductas más sanas y útiles para manejar ciertas situaciones que te resultan difíciles. Tu personalidad permanecerá, sólo habrá que cambiar lo que te perturbe: determinados pensamientos irreales, respuestas fisiológicas de tensión exagerada, o actuaciones poco eficaces.

“La idea de acudir a un psicólogo me provocaba cierto pudor, porque pensaba que era como una especie de cura al que hay que confesárselo todo.”

Desgraciadamente todavía está extendida esta idea. Algunas personas siguen creyendo que el psicólogo es algo así como la versión moderna del sacerdote. Otros, igualmente desencaminados, piensan que es el recurso de las personas que se sienten solas. Pero estas creencias son sólo el reflejo del desconocimiento que, a pesar de todos los avances que se han logrado, todavía existe en mucha gente.

El psicólogo es un experto en conducta humana, instruido en una disciplina científica llamada psicología, y aunque como individuo pueda tener unas creencias e ideologías propias, no deja que éstas influyan en el ejercicio de su profesión.

El psicólogo tampoco es un amigo al que se le explican los problemas. Seguramente, entre él y tú llegue a establecerse una agradable relación de cordialidad, pero no es el objetivo principal. La meta de tu psicólogo es ayudarte a recobrar un estilo de vida satisfactorio y no la de ser tu confidente personal. Forma parte de la terapia que te haga preguntas para averiguar qué problema tienes, pero sólo te interrogará sobre aquellas áreas necesarias para llevar a cabo la terapia.

“¿Cuándo debo acudir a un psicólogo?”

Los diferentes motivos pueden ser:
  • cuando existe "dolor emocional", en forma de emociones negativas intensas como: depresión, miedo, pánico, cólera, desesperanza..
  • cuando se ve afectada una o varias áreas de tu vida: relación con pareja/familia, diversiones trabajo, descanso, alimentación proyectos, calidad de vida, salud.
  • cuando una persona significativa en tu vida (familiar, amigo) se ve afectada por el problema y /o apunta la necesidad de buscar una solución.
  • cuando otros especialistas (médicos, abogados.) nos aconsejan la necesidad de buscar tratamiento psicológico.
  • cuando después de seguir un tratamiento psicofarmacológico, los resultados no son todo lo satisfactorios que deseas.
Con sólo una de estas razones puedes decidir acudir al psicólogo. El evaluará y concluirá si, efectivamente, puede ayudarte.

“¿Qué diferencias hay entre un psicólogo y un psiquiatra?”

La diferencia fundamental es que el psiquiatra es médico y el psicólogo no lo es, aunque ambos tratan problemas emocionales.

El hecho de que psicólogos y psiquiatras se formen en disciplinas científicas diferentes (el psicólogo en psicología y el psiquiatra en medicina) conlleva otras diferencias. La más destacable quizá es que el psiquiatra introduce el uso de fármacos en el tratamiento terapéutico y el psicólogo no, ya que utiliza la psicoterapia como modelo de tratamiento.

Cabe decir, no obstante, que cuando el estado de un paciente aconseja la combinación de las terapias psicológicas tradicionales con la administración de psicofármacos, psicólogos y psiquiatras trabajamos en equipo.

“¿Es bueno que tome fármacos?

Los fármacos alivian el malestar, y en ese sentido funcionan, pero no te enseñan la forma de enfrentarte y solucionar tu problema.

Si ya estás tomado algún psicofármaco, coméntalo con tu psicólogo, pero no dejes de tomarlos de repente. La terapia psicológica puede desarrollarse aunque tomes medicación, y cuando ya hayas aprendido las estrategias de afrontamiento, pediremos a tu médico que vaya reduciendo la medicación hasta llegar a cero. Seguiremos aún con la terapia para lograr que puedas dominar y controlar tu vida sin fármacos.


“¿Cuánto dura una terapia?”

Es una pregunta realmente difícil de contestar con exactitud, porque el éxito y la velocidad de la terapia dependen de una gran cantidad de factores, características del propio problema, circunstancias de tu vida, cambios ambientales, posibilidad de ayuda de la familia, y otras más, pero sobre todo depende de ti, de tu motivación, del tiempo y del esfuerzo que dediques a trabajar por la terapia. Recuerda: mejorar es reaprender, y reaprender implica práctica. Más y mejor trabajo conducen a un éxito más rápido.

No obstante, y quizá es eso lo que deseas saber, te podemos dar una media de la duración de las terapias de conducta: entre 4 y 6 meses con una regularidad de una sesión semanal. Los tiempos son muy variables, hay terapias de tan sólo un mes de duración, y otras que duran hasta un año.

“¿Todos los problemas emocionales pueden solucionarse?”

La gran mayoría de ellos sí. Solamente en casos extremos y muy graves el problema puede convertirse en crónico. Ahora bien, el que una persona supere un desajuste emocional depende por encima de todo de su participación activa en la terapia. Los psicólogos decimos que cuando una persona reconoce que tiene un problema emocional y está dispuesto a ponerle remedio, la parte más difícil de la terapia ya está superada.