ADICCIONES

Dependencia física o psicológica de cualquier sustancia, hábito o actividad que se vuelve recurrente y compulsiva, e interfiere con la vida normal de una persona.

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Hasta hace unas décadas, el concepto de adicción se usaba para aquellas personas que tenían un ansia tan extrema de una sustancia determinada que acababan produciendo síntomas físicos de abstinencia. Dolores, náuseas o hiperactivación del sistema nervioso eran correlatos típicos. Al usar ese término, se etiquetaba a quienes sufrían compulsión por conseguir esa sustancia como enfermos: se entendía que no eran capaces de controlar por sí mismos lo que les ocurría.

Pero en los últimos años el concepto se ha hecho abstracto e intangible. Ya no es necesario que exista un síndrome de abstinencia físico para que haya adicción.

Actualmente, una adicción es la dependencia física o psicológica de cualquier sustancia, hábito o actividad que se vuelve recurrente y compulsiva, e interfiere con la vida normal de una persona.

Las drogas y las actividades adictivas forman parte del contexto social en el que nos desenvolvemos los seres humanos. Partiendo de esta premisa, deberemos tener en cuenta que los factores individuales, el entorno y el contacto previo o actual con la droga o la actividad adictiva, van a influir en nuestro mayor o menor acercamiento a ellas.

Es importante también, cuando se habla de adicción, comprender que cualquier adicción suele estar asociada a otra patología mental como ansiedad, depresión, falta de autoestima, estrés, trastornos de la personalidad, etc. Esta asociación se suele conocer con el nombre de patología dual.

Nos gustaría resaltar así mismo, la importancia del estrés como factor ambiental de riesgo. Las situaciones que generan estrés van a ser facilitadoras de la vulnerabilidad al consumo o la actividad adictiva. Dentro de este fenómeno, el estrés juega un papel fundamental como modulador de la conducta, no sólo a nivel psicológico, sino también a nivel neurológico.

QUÉ SON

En líneas generales podríamos definir las adicciones como un patrón repetitivo de hábitos que incrementa el riesgo de enfermedad, los problemas sociales y los problemas personales asociados.

Existen dos características comunes a todas las adicciones. Por un lado, la pérdida de control durante el consumo o la actividad adictiva, y por otro, la aparición de los síntomas que conforman el síndrome de abstinencia cuando cesa este consumo o esta actividad por un periodo de tiempo.

 

Es preciso resaltar la diferenciación entre el abuso y la dependencia:

El abuso se produce por el consumo continuado y desadaptativo de la sustancia o de la actividad, manifestado por consecuencias negativas significativas y recurrentes relacionadas con la repetición de la conducta.

La dependencia se produce cuando hay un consumo excesivo y un patrón de repetida autoadministración que a menudo lleva a la tolerancia, la abstinencia y a una ingesta de la sustancia o a un uso de la actividad compulsivos.

Una compulsión es un comportamiento, o un acto mental (pensamiento), que da lugar a acciones repetitivas con una finalidad y basadas en normas rígidas que pueden llegar a dominar el día a día de la persona. Las compulsiones en la adicción, están dirigidas a calmar la urgencia, la angustia y el deseo -psicológico y neurobiológico-, que la obsesión produce.

¿CÓMO SE INICIA Y POR QUÉ SE MANTIENE?

Para comprender como se llega a ser dependiente hay que saber que se pasa por las siguientes fases (Gándara y cols, 1999):

  1. Apetitiva: se prueba algo y te gusta.
  2. Ejecutiva: se aprende y se repite.
  3. De saciedad: se abusa de la sustancia o la actividad.
  4. De abstinencia: se intenta abandonar pero vence a la voluntad.
  5. De adaptación: la sustancia o actividad adictiva puede mantenerse, estabilizarse, agravarse o abandonarse.

El inicio de la adicción:

En un primer momento, la conducta adictiva estaría mediada por una serie de cogniciones, expectativas y creencias sobre los efectos del consumo. Estas cogniciones se almacenarían en nuestra memoria a través de la interacción y el aprendizaje social, y de las experiencias de consumo anteriores. En un segundo momento, se establecen una serie de significados funcionales y unas expectativas. En tercer lugar, la conducta de consumo se convierte en un hábito.

Así mismo, las situaciones estresantes que generen ansiedad, dolor emocional, o malestar significativo para la persona, aumentan la vulnerabilidad al desarrollo de una adicción, ya que en este caso, la adicción se convierte en la forma de evitar el dolor, conseguir una sensación de paz, de control o de calma de forma temporal.

El mantenimiento de la adicción:

Hay que resaltar la importancia de las estrategias de afrontamiento que tenga la persona como la clave en la adquisición de la conducta adictiva, la importancia de las variables afectivas en el mantenimiento del consumo repetido y en el desarrollo de la dependencia, y el apoyo social, las expectativas, las creencias, la necesidad de cambiar el estilo de vida, entre otras muchas, como las variables más importantes en el mantenimiento de la abstinencia.

El desarrollo o no de la conducta adictiva va a depender, en gran medida, de los factores individuales cognitivos. Entre ellos se encuentran la necesidad de poder, la dependencia, los problemas de identidad respecto al rol sexual, la negación o ambivalencia, la depresión, el inadecuado control de impulsos, la insatisfacción personal, los trastornos afectivos, el sistema de valores, la baja autoestima, y las actitudes y expectativas, entre otros.

Contexto en el que se consume la sustancia o se realiza la actividad adictiva:

El contexto también juega un papel crucial en la actividad adictiva ya que cuando se presentan ciertos estímulos ambientales o se piensa en ellos, se suele provocar un deseo de consumo o de actividad, y una respuesta condicionada de abstinencia.

Autoadministración de la sustancia o compulsión para iniciar la actividad adictiva:

Cuando  una consecuencia reforzante es contingente respecto a una respuesta, la probabilidad de dicha conducta aumenta. Los refuerzos pueden actuar como recompensas o refuerzos positivos cuando están asociados a estados emocionales placenteros. En el caso del consumo de drogas o actividades adictivas, la búsqueda de sensaciones subjetivas de bienestar representan el refuerzo positivo.

Sin embargo, también han de considerarse los síntomas aversivos que acompañan al síndrome de abstinencia, cuyo alivio también mantiene la conducta de autoadministración, y en este caso la droga o la actividad adictiva, funciona como refuerzo negativo, paliando los síntomas negativos de la abstinencia. El refuerzo negativo no supone una fuente de motivación, pero sí explica el mantenimiento de la conducta adictiva.

El placer neurobiológico:

Determinadas sustancias exógenas producen la activación de los centros de recompensa cerebrales mediante su estimulación eléctrica directa. Entre los elementos clave, se incluye una macroestructura del cerebro anterior basal denominada “amígdala extendida”. Esta estructura contiene partes del núcleo accumbens y de la amígdala, en la que están implicados varios neurotransmisores importantes como la dopamina, los péptidos opioides, la serotonina, el GABA y el glutamato. Además, el sistema dopaminérgico meso-cortico-límbico, también estaría implicado en el circuito de las fuentes de refuerzo.

Cuando la droga o la actividad adictiva, no activan este sistema y los propios reforzadores no ejercen la sensación reforzante habitual, se producen síntomas displacenteros. Esta sería la base de la dependencia psicológica.

La cronificación:

El consumo crónico genera cambios neuroadaptativos que aumentan o disminuyen los efectos de la sustancia o de la actividad adictiva. La neuroadaptación contribuye a la dependencia mediante la tolerancia y la sensibilización.

TIPOS DE TRASTORNOS ADICTIVOS

A Redes Sociales, Nuevas Tecnologías y adicciones sin sustancia

TICS-Nuevas tecnologías | Juego | Videojuegos | Sexo/Pornografía | Compras | Adicción al deporte | Búsqueda de sensaciones extremas

Los enganches adictivos al alimento, el sexo, las compras, el juego, el trabajo e internet han constituido una plaga en las dos últimas décadas, el denominador común de las sociedades occidentales es que se han erigido como una auténtica civilización adictiva. La gran disponibilidad de los objetos, experiencias y actividades adictivos, la alta incidencia de experiencias estresantes diarias, el aumento de los problemas de ansiedad, la soledad o la depresión son innegables caldos de cultivo que abocan a muchas personas a encontrar una salida emocional, un desahogo.

INICIO Y MANTENIMIENTO DE LAS ADICCIONES SIN DROGA

Inicio y Mantenimiento de las Adicciones sin Droga (Echeburúa, Becoña, Labrador, Gaudium, 201).

B Adicciones con sustancia

TRATAMIENTO

Las intervenciones psicológicas constituyen el núcleo central y crítico de los tratamientos de los trastornos adictivos. Los modelos y tratamientos psicológicos incluyen las aproximaciones multidimensionales, incluyendo las intervenciones farmacológicas y sociales.

La recuperación de una adicción puede ser un proceso a largo plazo y frecuentemente requiere varios episodios de tratamiento.

En base a la información que se dispone en la actualidad y salvo algunas excepciones, las intervenciones psicológicas en conductas adictivas más recomendables se encuentran dentro del marco de la terapia cognitivo-conductual.

El tratamiento se inicia con la valoración de la compleja problemática personal, familiar y social, que presentan la mayoría de personas con adicción o dependientes, y estableciendo un plan terapéutico, que, en general, comprende las siguientes fases:

1 Desintoxicación (si existe sustancia)

Proceso a través del cual se consigue el cese del consumo del tóxico, del que se es dependiente y se puede permanecer abstinente sin experimentar un síndrome de abstinencia agudo.

La simple desintoxicación, si no va seguida de un completo tratamiento de deshabituación, no podrá impedir la recaída en la inmensa mayoría de pacientes.

La desintoxicación permite al organismo funcionar sin necesidad de consumir el tóxico, sin embargo, no soluciona el síndrome de abstinencia tardío, el síndrome de abstinencia condicionado ni la dependencia psíquica.

En este paso, algunos consumidores crónicos pueden necesitar ser hospitalizados o puede ser recomendable administrar psicofármacos.

Es recomendable así mismo, y en función de la droga y la forma de administración, incluir exámenes para el VIH, Hepatitis B y C, Tuberculosis y otras enfermedades infecciosas.

2 Deshabituación psicológica

Es un proceso que pretende conseguir que la persona dependiente de una sustancia psicoactiva o de una conducta adictiva sea capaz de afrontar la abstinencia.

Este proceso provee a la persona adicta de un aprendizaje de estrategias terapéuticas que le permitirán enfrentarse a los factores adversos, internos y externos, que normalmente tenderían a abocarle a un nuevo consumo de tóxicos o un nuevo uso abusivo.

El tratamiento psicológico de elección se basa en técnicas terapéuticas que han mostrado su eficacia, partiendo de un trabajo de motivación al cambio.

El objetivo terapéutico suele centrarse en la abstención total en la mayoría de casos, debido a las dificultades que se suelen encontrar para ejercer el control de su conducta en una situación de consumo o conducta adictiva. Para llevar a cabo dicho objetivo, suelen utilizarse técnicas de desensibilización sistemática, control de estímulos, exposición en vivo y reestructuración cognitiva, entre otras.

3 Normalización y cambio de estilo de vida anterior

El entrenamiento en el que la persona adquiere habilidades para vivir sin drogas o sin la conducta adictiva, para encontrarse bien subjetiva y anímicamente, y tenga apoyo en su ambiente, es una de las claves del éxito de esta fase.

Finalmente, si la persona cambia su estilo de vida anterior por un estilo de vida saludable, es más probable que mantenga la abstinencia a largo plazo.

4 Prevención de recaídas

La Prevención de Recaídas es un paquete de tratamiento que incluye diferentes técnicas psicológicas cognitivo-conductuales, utilizadas de forma específica para esta fase del tratamiento de adicciones.

5 Programa de mantenimiento o programa de apoyo a corto, medio y largo plazo

En esta fase, se trabaja con el objetivo de mantener la abstinencia y en la mejora de la calidad de vida mediante consultas de seguimiento.