Alcohol

Dependencia física o psicológica de cualquier sustancia, hábito o actividad que se vuelve recurrente y compulsiva, e interfiere con la vida normal de una persona.

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La dependencia al alcohol, también llamada alcoholismo, es una forma crónica de abuso de alcohol que tiene efectos fisiológicos, de conducta y cognitivos: cuando se toma alcohol repetidamente, y durante un periodo de tiempo prolongado, el cerebro se adapta a su uso, esto es, el cuerpo se vuelve tolerante al alcohol y depende de él para mantener algunas de sus funciones.

Esta adaptación del cerebro al alcohol significa que cada vez es menos sensible a los efectos del consumo, por lo que la dosis debe incrementarse gradualmente para obtener el mismo efecto de las primeras ingestas de alcohol. A medida que las neuronas se van adaptando a dosis cada vez más altas de esta sustancia, funcionan de forma aparentemente normal a pesar de estar “bañadas” en alcohol. En este estado, cuando el efecto de una dosis apenas ha desaparecido, puede haber ya causado efectos severísimos en el comportamiento, o incluso la muerte. En definitiva, se ha desarrollado una tolerancia al alcohol.

La dependencia, que se acompaña normalmente de la tolerancia, se vuelve manifiesta y, por tanto, puede ser observada cuando hay una abstinencia en el consumo de alcohol. Cuando una sustancia adictiva se administra repetidas veces en un intervalo que produce tolerancia, el cerebro se adapta a la presencia de la droga (es decir, hay una neuroadaptación). La normalidad aparente de las funciones cerebrales enmascara así un cambio neuroquímico subyacente que sólo se manifiesta si se deja de consumir el alcohol bruscamente, ya que con la interrupción del consumo emergen los desórdenes cerebrales, conocidos como síndrome de abstinencia. Así, se experimentan síntomas como temblores en las extremidades, nerviosismo, confusión, sudores, taquicardia, cierta obnubilación, apatía, dificultades de concentración, e incapacidad para recordar lo que se hizo bajo los efectos de la bebida, que hacen evidentes los cambios cerebrales que permanecían ocultos mientras se bebía. Los síntomas de esta abstinencia desaparecen al volver a consumir alcohol, y este hecho es el que hace que sea duro para los dependientes al alcohol dejar de consumirlo (Craving: ansia de consumo intensa e irrefrenable), porque saben que al beber de nuevo sentirán un alivio inmediato de los síntomas. Pero este alivio significa que su organismo ya solo funciona “normalmente” con la presencia del alcohol, es decir, se ha vuelto dependiente del alcohol.

A menudo la dependencia del alcohol no se detecta durante años. La facilidad con que se consiguen las bebida alcohólicas y la manera en que se consumen (las pautas sociales) parecen ser factores importantes en la probabilidad de que una persona llegue a ser dependiente del alcohol. Pero también puede haber un componente genético, porque en algunas familias el alcoholismo se repite entre varios de sus miembros. De todas formas, no hay seguridad de que estas repeticiones no sean consecuencia de comportamientos aprendidos.

 

En resumen, la dependencia al alcohol…
Es un estado por el que un organismo sólo funciona “normalmente” si hay presencia de alcohol en él, y que se manifiesta en forma de alteraciones psíquicas cuando se deja de consumir alcohol (síndrome de abstinencia)

EFECTOS DEL ALCOHOL EN UN BEBEDOR HABITUAL (Dependencia al alcohol)

  • Anosognosia: el enfermo no es consciente de su problema, sus déficits y limitaciones y suele negarlo
  • Pancreatitis o inflamación del páncreas
  • Enfermedades del corazón, entre ellas enfermedad coronaria
  • Varices sangrantes en el esófago, o venas dilatadas en el tubo que conecta la tráquea y el estómago
  • Degeneración neurológica y neuropatía alcohólica
  • Lesiones irreversibles en el Sistema Nervioso Central y el Sistema Nervioso Periférico
  • Deterioro cognitivo: amnesia y desorientación temporo-espacial
  • Disminución del volumen cerebral
  • Bradipsiquia: lentitud mental o de pensamiento
  • Disminución de la capacidad de razonamiento abstracto
  • Trastornos en la sexualidad
  • Cirrosis del hígado: enfermedad crónica que causa la destrucción de las células y la pérdida de la función del hígado
  • Hipertensión arterial
  • Deficiencias nutricionales
  • Úlceras de estómago y de duodeno. Pancreatitis crónica.
  • Trastornos severos de la conducta y en la comunicación tanto afectiva como social
  • Tendencia al mutismo y disminución de la comunicación
  • Apatía / Inercia conductual: falta de impulso o motivación para iniciar nuevas actividades
  • Déficit de atención
  • Depresión
  • Agresividad

ALCOHOLISMO. SÍNTOMAS DE LA ABSTINENCIA ALCOHOL (Síndrome de Abstinencia)

  • Ansiedad, agitación
  • Dolor de cabeza
  • Temblores distales en extremidades superiores
  • Náuseas y vómitos
  • Disminución de las sensaciones
  • Inquietud o nerviosismo
  • Delirium tremens (alucinaciones)
  • Confusión ansiosa
  • Cierta obnubilación
  • Sudoración excesiva
  • Hipertensión arterial
  • Taquicardia
  • Alteraciones visuales
  • Ansia de consumo (craving)
  • Déficits de memoria
  • Déficits en aprendizaje
  • Alteración en la coordinación viso-motora
  • Dificultades para la resolución de problemas
  • Alteración el procesamiento de información
  • Déficits en habilidades perceptivo-motoras

Síndrome de Korsakoff

El Síndrome de Korsakoff está causado por un déficit nutricional de tiamina (vitamina B1), debido principalmente al abuso crónico de alcohol junto con una malnutrición continuada. El alcoholismo crónico produce alteraciones tanto cognitivas como disfunciones visoespaciales, visoperceptivas y visoconstructivas, y cambios en la personalidad como impulsividad, agresividad, conducta antisocial y desinhibición.

Se trata de un trastorno amnésico caracterizado por una fase aguda (encefalopatía de Wernicke) y una fase crónica (síndrome de Korsakoff). Por ello dicho cuadro se ha considerado tradicionalmente como dos fases de un mismo trastorno, frecuentemente denominado Síndrome de Wernicke-Korsakoff.

La sintomatología principal de la etapa de Wernicke consiste en la presencia de signos oculares (nistagmos -movimientos pupilares incontrolados-, oftalmoplegia -parálisis de los músculos oculares-), ataxia (falta de coordinación en los movimientos, especialmente de la marcha), múltiples neuropatías (que pueden provocar dolor o pérdida de sensibilidad en los diferentes miembros), y ocasionalmente pueden acontecer convulsiones.

El paciente presenta un cuadro confusional general (con desorientación temporoespacial y posiblemente personal), incapacidad para reconocer a familiares, apatía, y problemas de atención y concentración, lo que hace imposible el mantener una conversación con él. Todos estos síntomas se incluyen en la aparición de los déficit de memoria. Su curso es progresivo, no es reversible y puede conducir a la muerte en pocas semanas.

Una vez superada la fase aguda se entra en la fase crónica, caracterizada por amnesia anterógrada, amnesia retrógada que generalmente alcanza períodos muy grandes de tiempo, llegando hasta 20 años antes del inicio del cuadro, lo que abarca buena parte de su vida de adultos. Se suele afectar en mayor medida los periodos de tiempo próximos al inicio de la enfermedad que los que ocurrieron hace muchos años (gradiente temporal).

También aparece desorientación espacial y especialmente temporal, aparecen confabulaciones y ejemplos ocasionales de falso reconocimiento, mientras que mantienen intactas sus capacidades cognitivas.

Además, suele aparecer afecto plano, apatía e indiferencia, pierden rápidamente el interés por las cosas y se muestran indiferentes a los cambios. Tienen una pobre conversación espontánea fruto de su amnesia y poca o nula conciencia del déficit, lo que se ha relacionado con adicionales afectaciones del lóbulo frontal. Presentan alteraciones para incorporar conocimientos nuevos y amnesia de fuente (es la incapacidad para recordar dónde y cuándo se aprendió una información).