Adicción y obsesión al ejercicio físico. Culto al cuerpo. Vigorexia

Dependencia física o psicológica de cualquier sustancia, hábito o actividad que se vuelve recurrente y compulsiva, e interfiere con la vida normal de una persona.

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    Los rápidos cambios que se experimentan en nuestra sociedad actual propician las denominadas nuevas adicciones, o «adicciones sin sustancia», las cuales en su mayoría surgen como una actividad, aparentemente inocua, que la persona realiza de forma repetitiva y que produce satisfacción, aumento de la sensación de control, disminución del malestar emocional o el logro de un objetivo. En este sentido:

    (…) es de destacar la existencia de un culto excesivo a la belleza corporal y una obsesión por la salud entendida como perfección. El cuerpo se ha convertido para muchas personas en el referente más importante de la propia identidad que homogeneíza valores a falta de otros de diferente naturaleza. Los medios de comunicación a través de películas y publicidad, relacionan la felicidad con la imagen del cuerpo, asociando entre si los conceptos de hermosura, bienestar y salud. Según Olivardia et al., (2004) la mayoría de los norteamericanos están descontentos con su cuerpo y esto genera riesgo de baja autoestima, de consumo de sustancias peligrosas, de alteraciones de la alimentación y de depresión. Yaryura-Tóbias (2003) afirma que la necesidad de un cuerpo o una imagen perfectos da lugar en muchos casos a trastornos psicológicos (Rodriguez Molina, 2007, pp.289-308).

    Definición

    Sabemos, y se encuentra bien documentado, que la práctica regular de una actividad física reporta múltiples beneficios para la salud física y psicológica. Sin embargo, la práctica continua de ejercicio intenso puede desembocar en preocupación excesiva, obsesión o compulsión y llegar a convertirse en un problema cuando la cantidad de tiempo que se dedica al ejercicio (tanto hacerlo como pensar en hacerlo), provoca deterioro social, laboral, académico e incluso familiar y de pareja. Además, este problema suele conllevar un patrón de alimentación inadecuada o el consumo de fármacos o sustancias peligrosos para la salud, ya que la imagen y el esquema corporal suelen estar alterados.

    Estos comportamientos de adicción al ejercicio físico presentan componentes obsesivos-compulsivos, componentes de los trastornos de alimentación, y se relacionan con los trastornos dismórficos corporales. En estos últimos, las personas tratan de alcanzar una perfección física subjetiva, ya que los defectos que creen tener, son en su mayoría imaginarios, y en algunos casos, mínimos cuando son reales; es decir, estas personas presentan una distorsión en la imagen corporal de sí mismas. Esta perfección física buscada, siempre está marcada por un canon social ideal asociado al momento histórico, la economía y la cultura a la que se pertenece. Un ejemplo de lo anterior se puede ver en los siguientes vídeos:

    Canon de cuerpo femenino a través de la Historia
    Canon de cuerpo masculino a través de la Historia
    Canon de belleza a lo largo de la Historia

    Así mismo, la práctica compulsiva de deporte busca disminuir un estado previo desagradable (similar a los sentimientos negativos de la abstinencia) y generar uno interno agradable: aumentar la satisfacción, disminuir la ansiedad y el estrés, mejorar la salud física, aumentar la autoestima, la confianza en uno mismo y el estado de ánimo, y mejorar las relaciones sociales y el reconocimiento por parte de los demás.

    Por otro lado, como en cualquier adicción, también aparece un círculo adictivo y de necesidad con base biológica: la práctica de deporte regularmente aumenta la secreción de dos neurotransmisores cerebrales: la dopamina (conocida popularmente como la «molécula del placer»), y la serotonina (que produce estados de bienestar y euforia). Además, cuando se realiza un gran esfuerzo o un esfuerzo extremo, nuestro organismo aumenta la secreción de endorfinas (sustancias opioides endógenos que producen un efecto de analgesia), para elevar el umbral del dolor y así retrasar la aparición del cansancio y la fatiga.

    En resumen, los efectos psicológicos y los biológicos, llevan a ciertas personas con predisposición, a correr el riesgo de abusar del deporte y desencadenar un proceso que actúa de forma similar al consumo de drogas cuando es utilizado de forma continua.

    Características generales

    Las personas adictas al ejercicio físico o al deporte suelen presentar bajo autocontrol, baja autoestima, niveles altos de perfeccionismo, miedo al ridículo, a no ser aceptadas socialmente o inseguridad ante las relaciones sociales, miedo al fracaso y a la opinión de los otros sobre ellas. Pueden presentar una historia de burlas sobre su apariencia, fracasos en las relaciones o relaciones interpersonales negativas. Es decir, existe un componente depresivo y ansioso subyacente.

    Síntomas

    • Efectos de abstinencia si no se realiza el entreno o se interrumpe: dificultades de concentración, inquietud, ansiedad, tristeza o irritabilidad.
    • Alteración y problemas sociales, laborales y/o familiares.
    • Trastornos del estado de ánimo
    • Trastornos del sueño
    • Consumo de sustancias estimulantes
    • Consumo de hormonas, esteroides y anabolizantes
    • Dieta desequilibrada con excesos de proteínas, aminoácidos y/o carbohidratos
    • Lesiones en el aparato locomotor
    • Lesiones tendinosas, articulares y/o musculares
    • Realización de deporte o actividad física rutinaria a pesar de estar lesionado o padecer dolor
    • Aparición de acné
    • Problemas sexuales
    • Alteraciones cardiacas
    • Alteraciones hepáticas
    • Anemia
    • Amenorrea
    • Trastornos metabólicos
    • Fatiga persistente