Sexo y Pornografía

Dependencia física o psicológica de cualquier sustancia, hábito o actividad que se vuelve recurrente y compulsiva, e interfiere con la vida normal de una persona.

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La sexualidad forma parte natural del ser humano, pero cuando se convierte en una prioridad que interfiere en la vida diaria, en el trabajo, afecta a las relaciones personales y sociales y, además, causa ansiedad, estrés y arrepentimiento, entonces hablamos de una adicción al sexo.

La adicción al sexo no es tener una alta actividad sexual, es importante también diferenciarlo.

Por otro lado, la sexualidad normalmente se expresa en forma de amor y ternura, pero cuando el sexo tiene el objetivo de reducir el malestar, es breve y no existe afecto, y, en general, sólo persigue descargar una tensión, estamos hablando de un problema psicológico. En general, esta adicción produce un gran deterioro en la calidad de vida de las personas que la padecen.

Definición

La adicción sexual se puede conceptualizar como un desorden de tipo obsesivo en la intimidad sexual, manifestada con un ciclo compulsivo de preocupación, ritualización y desesperación, que incapacita al individuo para una relación íntima adecuada, donde el origen del desorden podría haberse desarrollado en los vínculos tempranos con los cuidadores primarios. (Schwartz, 1996; Carnes, 1983, 1991).

El comportamiento sexual compulsivo se gesta, en la mayoría de los casos, en la mente, donde las fantasías sexuales, los sueños y los pensamientos eróticos se convierten en la válvula de escape de los problemas laborales, las relaciones rotas, la baja autoestima, los problemas de identidad sexual, la dificultad para relacionarse, o la insatisfacción personal. De ahí que muchos especialistas consideren la adicción al sexo como un síntoma y no como una enfermedad.

 Las personas con comportamiento sexual compulsivo se vuelven adictas a los cambios neuroquímicos que se producen en su cuerpo y en su cerebro durante el acto sexual, como los cocainómanos se enganchan por los efectos de esnifar cocaína o los heroinómanos por chutarse. Solo que en el caso de los sexo-adictos, el mono es fundamentalmente psicológico: “La actividad cerebral en los adictos al sexo cuando miran pornografía es similar a la de los adictos a las drogas cuando les muestran su droga preferida” (Voon, 2014).

Por otro lado, el aumento del consumo, principalmente de cibersexo, se ha asociado a tres factores básicos que se conocen como el modelo de la triple A: Accesibilidad; Asequibilidad (muchos son gratis o tienen un costo muy bajo) y Anonimato (el usuario no es visto y se considera “indetectable” por otros).

Causas

 Factores de PERSONALIDAD

Personas impulsivas, con baja tolerancia a la frustración y deficiente autocontrol. Pueden ser buscadores de sensaciones. En algunas de estas personas, la patología de adicción sexual coexiste con el Trastorno de Personalidad Límite.

 Factores EMOCIONALES

Personas con estado de ánimo disfórico, es decir, que sienten malestar general de tipo depresivo, con baja autoestima, síntomas de ansiedad e inquietud, y en muchas ocasiones, con dificultades en las relaciones sociales o para establecer relaciones íntimas adecuadas.

 Factores AMBIENTALES

Insatisfacción con la propia vida sexual que puede llegar a forzar buscar nuevas alternativas. También existen sucesos desencadenantes externos o estresores que promueven la adicción. Así mismo, hay que considerar como factores ambientales importantes: la cultura asociada al sexo y la sexualización a través de las redes sociales y publicidad, lo que en muchas ocasiones provoca la normalización social de patrones inadecuados e irreales sobre el sexo.

 Factores BIOLÓGICOS

Alteración del sistema límbico, trastornos neurológicos como tumores o defectos en los neurotransmisores neuronales o alteración del sistema endocrino.

Características

El desarrollo del “comportamiento sexual compulsivo” se podría atribuir a la predisposición de la persona al uso compulsivo de sustancias o comportamientos con el sentido de aliviar el dolor emocional, de manera que la persona con esa predisposición, selecciona cierto tipo de comportamientos sexuales como sus preferidos para aliviar el dolor, “llenar un vacío” o tener sensación de control de forma temporal. El mayor problema consiste en utilizarlo para regular pensamientos, emociones o sensaciones incómodas.

En algunos casos, la base de dicha predisposición podría estar constituida por disfunciones de la intimidad en la familia de origen, abusos -sexuales, psicológicos y/o físicos-, desregulación afectiva, o negligencia en la niñez. “Todos estos hechos y sufrimientos causan dolor psicológico y para aliviarlo, la persona comienza a buscar un agente con cualidades analgésicas. Para algunos ese agente es el alcohol. Para otros podrían ser las drogas, ciertos comportamientos sexuales, comidas particulares, patrones de trabajo, juego, etc. Todos parecen causar cambios físicos y psicológicos que alivian el dolor y brindan alivio temporal.” (Coleman 1986: 9; 1987:196-97)

Así mismo, también se observa que los patrones de adicción sexual son similares a los patrones de las adicciones a drogas y a los patrones de juego compulsivo. Estos patrones son: la pérdida de control, la continuación del comportamiento a pesar de las consecuencias adversas y la obsesión o preocupación por seguir manteniendo su comportamiento. En muchos casos, con la adicción al sexo coexisten una o más adicciones.

También se pueden presentar fenómenos disociativos leves o graves, tales como la falta de conciencia sobre los aspectos destacados de los patrones de conducta de adicción/compulsividad sexual aún cuando las conductas son repetidas; pobres recuerdos de los incidentes aunque recientes; conciencia borrosa durante las actividades de la adicción; y sensación de que la conducta está sucediendo automáticamente sin que medie control consciente. (Gold & Seifer, 2004:26-27).

Tipos de adicción sexual

En la adicción al sexo no hay un sólo comportamiento adictivo (lo importante no es la forma o la tecnología utilizada, sino el comportamiento). Esta adicción puede disfrazarse como una o varias de estas formas (trastornos no parafílicos):

  1. Masturbación compulsiva
  2. Relaciones con múltiples parejas heterosexuales u homosexuales
  3. Encuentros con personas desconocidas
  4. Uso de pornografía
  5. Uso de prostitución
  6. Uso de líneas eróticas
  7. Cibersexo
  8. Chemsex
  9. Sexting o sexteo (se considera una conducta de riesgo)

Existen otros trastornos, las parafilias (como la pedofilia, la pornografía infantil, la violación, entre otras), que implican comportamiento sexual compulsivo, pero son mucho más graves y tienen otro tipo de causas.

Síntomas de abstinencia

Muchas personas con esta dependencia pasan por periodos largos de abstinencia, así como por periodos de búsqueda constante e insaciable de este tipo de placer que genera una inmensa soledad. A diferencia de la conducta sexual sana, el consumo de sexo no sacia el deseo sino que impulsa a repetirlo, promoviendo a medio-largo plazo la promiscuidad y el descuido de las más elementales medidas de protección ante las enfermedades de transmisión sexual.

Algunos de los síntomas de abstinencia al sexo son los siguientes:

  • Ansiedad
  • Sintomatología depresiva
  • Inquietud
  • Cambios de humor
  • Irritabilidad
  • Cefaleas
  • Baja empatía
  • Manipulación y aumento de mentiras y engaños
  • Problemas de pareja
  • Sentimientos de soledad
  • Sentimientos de culpa
  • Sexualidad con poca o nula sensualidad e intimidad
  • Negación del problema
  • Falsa percepción de control
  • Inseguridad afectiva
  • Problemas de identidad sexual
  • Problemas de relación social