TOC. Trastorno Obsesivo-Compulsivo y Trastornos relacionados

Me doy cuenta de lo irracional que es, pero no puedo salir de eso. Mi mente y mi cuerpo no cooperan.

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La característica principal del TOC es la presencia de obsesiones y compulsiones inesperadas e indeseables. Suelen ser recurrentes y persisten en el tiempo. Estos pensamientos obsesivos y actos compulsivos son suficientemente graves para provocar pérdidas de tiempo significativas, un acusado deterioro de la actividad general o un malestar clínicamente significativo.

Las obsesiones pueden ser pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos, intensos e inapropiados que suelen estar centrados en alguna temática. Estas obsesiones se entrometen incluso cuando la persona está pensando y haciendo otras cosas, y provocan una gran ansiedad.

Los temas más comunes se refieren a contaminación, contagio o enfermedad, daños, acumulación, religiosos, orden y limpieza, ideas agresivas, sexuales y causarse daño a sí mismo o a los seres queridos.

Las compulsiones son los comportamientos repetitivos o las acciones mentales que se realizan para neutralizar o reducir el malestar que producen las obsesiones, y están dirigidas a disminuir la ansiedad que provocan los pensamientos, ya que generan una sensación de control y seguridad. Algunas personas con TOC saben que sus comportamientos compulsivos son excesivos. Por esta razón, pueden llegar a realizar sus rituales en secreto, incluso cuando hacerlo les ocupa varias horas al día.

La persona que padece un TOC suele reconocer que las obsesiones y compulsiones son excesivas e irracionales y reconoce que son producto de su mente. Su frecuencia e intensidad suele aumentar en periodos de mayor estrés o depresión.

Trastornos relacionados

Trastorno Dismórfico Corporal

El trastorno dismórfico corporal es un tipo de trastorno afín al trastorno obsesivo-compulsivo. Las personas con trastorno dismórfico corporal creen tener en su aspecto físico un defecto que en realidad es inexistente o leve y que les provoca preocupaciones excesivas y un malestar significativo o deterioro de áreas importantes de su vida, principalmente las sociales.

Las preocupaciones se refieren generalmente a aspectos de la cara o de la cabeza, pero también pueden referirse a cualquier parte del cuerpo o a varias a la vez, o incluso cambiar de localización a lo largo del tiempo. Por ejemplo, la persona puede preocuparse por la pobreza de su cabello, el acné, arrugas, cicatrices, color del cutis o exceso de vello facial o corporal. Esta preocupación también puede centrarse en la forma o el tamaño de una parte del cuerpo, como la nariz, los ojos, las orejas, la boca, los pechos, las piernas o las nalgas. Algunos hombres de constitución normal e incluso atlética piensan que están «flacos» o «débiles» e intentan de manera obsesiva aumentar su peso y musculatura; se trata de la denominada dismorfia muscular (vigorexia). La persona puede describir las partes del cuerpo que le disgustan como feas, poco atractivas, deformes, repugnantes o monstruosas.

La mayoría de las personas con trastorno dismórfico corporal tienen dificultades para controlar sus preocupaciones, presentando ideas obsesivas y compulsiones relacionadas con su aspecto físico.

La mayoría de las personas con trastorno dismórfico corporal no son conscientes de que su aspecto real es normal.

Trastorno de Acumulación

El trastorno de acumulación es un tipo de trastorno afín al trastorno obsesivo-compulsivo. La persona presenta gran dificultad para deshacerse, separarse, tirar, vender o reciclar las posesiones, independientemente de cuál sea su valor real. La persona cree que necesita guardar las cosas y siente gran malestar si se deshace de ellas o ante la perspectiva de hacerlo.

Las principales razones que se suelen alegar para conservar las posesiones se refieren al fuerte apego emocional, al valor estético o a la posible utilidad futura. Los objetos que se acumulan más comúnmente son periódicos, revistas, ropa vieja, bolsas, libros, material electrónico y papeles, pero cualquier objeto se puede guardar, tenga un valor real o no.

Las personas con trastorno de acumulación guardan voluntaria e intencionadamente sus posesiones, de forma que congestionan y abarrotan las zonas de vida activa alterando su uso previsto. En algunos casos, las zonas de vida pueden no estar alteradas gracias a la intervención de terceras personas como familiares, personal de limpieza o autoridades locales. A menudo suelen ocupar e imposibilitar el uso de otros espacios tales como patios, vehículos, trasteros, lugares de trabajo o viviendas de amigos o familiares.

Algunas personas se dan cuenta de que la acumulación es un problema, pero muchas no lo hacen.

En la acumulación de animales, la persona acumula demasiados animales como mascotas respecto al espacio disponible y la capacidad de proporcionarles alimento y atención veterinaria. Permite que los animales vivan en condiciones insalubres. A menudo, hay superpoblación de animales y estos pierden peso y/o enferman. Sin embargo, muchas personas con este trastorno no reconocen que no están cuidando de forma adecuada a los animales. Los acumuladores a menudo están muy apegados a sus mascotas y no quieren renunciar a ellos.

El trastorno de acumulación suele comenzar en la adolescencia y sin tratamiento, los síntomas generalmente continúan durante toda la vida, con pocos cambios o ninguno.

A diferencia de los coleccionistas, la persona acumula objetos de una manera desorganizada y tiene dificultades para desprenderse de cosas de poco valor.

Tricotilomanía (Trastorno de arrancarse el pelo o manía depilatoria)

La tricotilomanía es un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo, en el que las personas se tiran del cabello o se lo arrancan compulsivamente por razones no cosméticas. Por lo general, se arrancan el cabello del cuero cabelludo, las cejas y/o las pestañas, pero pueden arrancarse cualquier vello corporal.

Este comportamiento da lugar a una pérdida perceptible de pelo. Algunas personas presentan zonas de calvicie completa. Las pestañas y/o cejas pueden estar completamente depiladas. Otras personas simplemente han clareado el cabello. No perciben dolor al arrancarse el pelo.

La mayoría de personas se arrancan el cabello de forma automática sin pensar en ello, principalmente cuando están concentradas en otras actividades como estudiar o ver la televisión. Otras personas son conscientes y pueden hacerlo en momentos de relajación o situaciones de aburrimiento.

La persona no se arranca el cabello porque le preocupe su apariencia sino que lo hace porque siente una tensión creciente o se siente ansiosa, lo que provoca el arrancamiento del pelo que alivia esa sensación y genera bienestar, gratificación o liberación.

Muchas personas afectadas también se pellizcan la piel repetidamente (pellizcado cutáneo patológico o trastorno de excoriación), se muerden las uñas, se muerden sus propias mejillas o realizan otras actividades repetitivas centradas en su propio cuerpo.

Las personas afectadas se pueden sentir incómodas o avergonzadas por su aspecto. Pueden evitar situaciones en las que otras personas puedan darse cuenta de la pérdida de pelo. Por lo general no se arrancan el cabello delante de los demás, a excepción de los miembros de la familia. Pueden sentirse afligidas por su pérdida de control e intentan una y otra vez dejar de arrancárselo.

Algunas personas arrancan el cabello de otras personas o de los animales domésticos o bien arrancan los hilos de la ropa, mantas u otros tejidos.

Trastorno de excoriación (pellizcado cutáneo patológico)

El trastorno de excoriación es un tipo de trastorno afín al trastorno obsesivo-compulsivo. En este trastorno la persona se pellizca o araña repetidamente la piel, de forma compulsiva y acaba lesionándola.

Algunas personas se pellizcan piel sana. Otras se arrancan callos, espinillas o costras. Las personas afectadas no se pellizcan la piel porque estén preocupadas por su apariencia. Sin embargo, pueden sentirse tensas o ansiosas justo antes de hacerlo y el hecho de pellizcarse alivia esa sensación. Después, a menudo se sienten satisfechas.

Las personas afectadas se pueden sentir incómodas o avergonzadas por su aspecto. En consecuencia, pueden evitar situaciones en las que los demás puedan ver las lesiones de su piel. Por lo general no se pellizcan delante de los demás, a excepción de los miembros de la familia.

Algunas personas se pellizcan la piel de forma automática, sin pensar en ello. Otras son más conscientes de esta actividad.