TRASTORNOS RELACIONADOS CON TRAUMAS Y FACTORES DE ESTRÉS

No dejes que los traumas en tus hij@s dejen huella.

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Según las teorías de Lazarus y Folkman, el estrés es una relación particular entre el individuo y el entorno, que es evaluado por éste como amenazante o desbordante de sus recursos y que pone en peligro su bienestar. De esta manera, entendiendo el estrés como un proceso psicológico, podríamos decir que los niñ@s lo perciben como una situación de elevada exigencia, para la cual no están preparados, lo que provoca la activación de los mecanismos de emergencia. Ello conlleva una activación psicofisiológica que permite recoger mayor y mejor cantidad de información, procesarla e interpretarla de forma más rápida y eficaz, permitiendo al organismo responder de forma adecuada a la demanda.

Por lo tanto, podemos encontrarnos con situaciones en las que el estrés suponga algo positivo o algo negativo. Puede ser una motivación energizante (eustress), en situaciones predecibles y controlables, o, por el contrario, puede convertirse en negativo y patológico (distress) en situaciones poco predecibles donde las demandas del entorno desbordan al menor y no las puede controlar.

Estos acontecimientos implican cambios o novedad en la rutina de la vida de los niñ@s, generando nuevas necesidades ante las cuales tienen que valorar como responder. Por ello el “estrés negativo” genera gran incertidumbre y ambigüedad, sin capacidad para controlar o afrontar las situaciones de modo eficiente.

De esta manera, podemos entender como grandes estresores, todas aquellas situaciones que supongan para los niñ@s un trauma y ante las cuales presentan verdaderas dificultades de afrontamiento: como son el abuso, la violencia, las negligencias parentales, las catástrofes, los accidentes, etc.