INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN CUIDADOS PALIATIVOS Y PSICOONCOLOGÍA

Con facilidad olvidamos lo grandioso que es estar vivo.

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La Psicooncología y la Psicología en Cuidados Paliativos son áreas aplicadas de la Psicología de la Salud que comparten como características generales la atención a la persona que padece una enfermedad física y a su entorno. De esta forma, propicia, desde una perspectiva de salud positiva, conductas de salud o control de riesgo y la adaptación de la persona y su entorno al proceso de enfermedad física.

Por un lado, la Psicooncología nos permite valorar y abordar los problemas psicológicos asociados al cáncer, favorecer el afrontamiento de la enfermedad por parte del paciente y la familia, mejorar la adhesión a los tratamientos oncológicos y fomentar la prevención primaria, secundaria y terciaria en la enfermedad oncológica.

Por su parte, la Psicología en Cuidados Paliativos se valora y atiende a pacientes y familiares para prevenir y/o abordar, a través del bagaje de la psicología de la salud, los problemas físicos y psicológicos asociados a la etapa de final de la vida, con el fin de facilitar la adaptación y favorecer la convivencia con la enfermedad de la forma más humana y digna posible hasta que se produzca el fallecimiento.

Intervención

La intervención psicológica debe dirigirse tanto al paciente como a la familia favoreciendo el máximo bienestar posible y el proceso de aceptación, junto al resto de profesionales implicados, lo cual facilitará una mayor eficiencia en el proceso terapéutico.

A su vez, cabe reseñar que la intervención psicológica se centrará en tres pilares básicos:

1  Evaluar las necesidades en este proceso vital, fomentar los recursos del paciente, así como, identificar los estados emocionales provenientes de la etapa de adaptación en la que se encuentra la persona, los momentos críticos en los que se ha de asumir un nuevo síntoma, un deterioro progresivo o una pérdida, así como, las necesidades espirituales (religiosas o no).

De esta manera, son habituales, (como forma de facilitar la expresión de dichas necesidades, así como, la puesta en marcha de otros recursos personales), el counselling, las intervenciones psicoeducativas, las técnicas de reestructuración cognitiva y de modificación de conducta o el control de estímulos, favoreciendo un entorno terapéutico facilitador.

2 Intervenir directamente sobre la sintomatología psicológica de forma específica, como la ansiedad, la depresión, los miedos asociados, los estados confusionales, etc. De esta manera, se potenciará un clima de afecto positivo y de cercanía, y se llevarán a cabo diversas técnicas de relajación o visualización, de reestructuración cognitiva o de modificación de conducta, según se requiera, haciendo especial hincapié en la programación ambiental reduciendo al máximo los efectos de la deprivación estimular.

3  Dar apoyo emocional.