TRASTORNO DE INSOMNIO

La importancia de dormir bien.

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El trastorno de insomnio se presenta cuando, existiendo condiciones favorables para dormir, al menos 3 veces por semana durante 3 meses, la persona muestra insatisfacción con la cantidad o la calidad del sueño y tiene dificultades para conciliar o mantener el sueño.

En el insomnio el sueño insuficiente o poco reparador causa malestar o deterioro social, laboral, educativo, académico o del comportamiento y se recomienda acudir al especialista cuando interfiere en las actividades cotidianas.

El tipo de síntomas de insomnio y sus causas suele variar en función de la edad. El trastorno de insomnio se puede presentar tanto en adultos de edad mediana o avanzada, como en adultos jóvenes, adolescentes o durante la infancia.

TIPOS DE INSOMNIO

Situacional:

Está asociado a un estresor identificable que inicia los problemas de sueño, como los estresores psicosociales, acontecimientos vitales o cambios rápidos en los horarios de sueño de sueño o del entorno. Suele tener buen pronóstico y remitir o mejorar una vez que el estresor que lo ha provocado disminuye o desaparece.

Recurrente:

Este tipo de insomnio se presenta con episodios repetidos de dificultades para dormir asociadas a la presencia de acontecimientos estresantes psicológicos, psicosociales, interpersonales, ambientales o físicos. Pueden intercalarse noches de sueño reparador con varias noches de disminución de las horas de sueño. Incluso cuando el insomnio se ha convertido en crónico, los patrones de sueño pueden variar de una noche a otra, o a lo largo del tiempo.

Persistente o psicofisiológico:


También llamado insomnio aprendido o ansiedad sobre el sueño. Su duración es prolongada, por más de 6 meses. Suele estar precedido por insomnio situacional, pero en este caso una vez que ha desaparecido el problema o los estresores que lo han generado, el insomnio persiste. Da lugar a preocupaciones excesivas relacionadas con el sueño. La ansiedad que se experimenta es una emoción caracterizada por preocupación cognitiva excesiva e hipervigilancia, y factores físicos como dificultad para relajarse, inquietud, hiperactividad, palpitaciones, síntomas grastrointestinales o mareo. Produce un estado displacentero de miedo o aprensión desproporcionado ante una situación cotidiana. Las personas que la presentan sienten distractibilidad, pérdida de concentración y dificultad para conciliar el sueño.

Los pacientes con esta patología muestran grandes dificultades para iniciar el sueño, con frecuentes despertares nocturnos, aprehensión al momento de acostarse, aversión a la cama o al contexto del sueño por asociación negativa de estímulos. Este tipo de insomnio está asociado con mayor riesgo de trastorno depresivo mayor, hipertensión e infarto de miocardio, menor productividad laboral y menor calidad de vida.

SINTOMAS

1/ Síntomas Cognitivos

  • Preocupaciones recurrentes
  • Anticipaciones catastrofistas sobre la capacidad para dormir
  • Hipervigilancia y ansiedad anticipatoria a la hora de acostarse
  • Aumento del nivel de alerta
  • Dificultades para mantener la atención
  • Dificultades de concentración
  • Dificultades de memoria
  • Disminución del rendimiento cognitivo

2/ Síntomas Fisiológicos

  • Sueño no reparador
  • Fatiga durante el día
  • Disminución de energía
  • Somnolencia diurna
  • Cansancio
  • Tensión muscular
  • Cefalea
  • Dificultad para relajarse
  • Síntomas gastrointestinales
  • Sudoración
  • Palpitaciones
  • Mareo

3/ Síntomas Emocionales

  • Frustración por no poder dormir
  • Irritabilidad
  • Labilidad afectiva
  • Aprensión ansiosa en las horas previas a acostarse
  • Síntomas de ansiedad
  • Síntomas depresivos

4/ Síntomas Conductuales

  • Dificultad para quedarse dormido en el momento de acostarse
  • Frecuentes o largos despertares a lo largo de la noche
  • Despertar temprano con incapacidad para volverse a dormir
  • Aumento de los errores, despistes o accidentes
  • Disminución de las habilidades motoras