TRASTORNO DISTÍMICO (Trastorno depresivo persistente)

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Las personas con trastorno distímico están deprimidas la mayor parte del día, de la mayoría de días, durante al menos dos años.

Los síntomas comienzan gradualmente, a menudo durante la adolescencia, y pueden durar años o décadas. El número de síntomas que se encuentran presentes a la vez es variable, así como su intensidad. Se puede presentar en personas sometidas a tensiones constantes, o en personas extremadamente autoexigentes, para las cuales cualquier situación se convierte en estresante.

Los síntomas más usuales son la melancolía y la tristeza, junto con baja autoconfianza y dificultad para tomar decisiones. El cansancio y la baja actividad también suelen ser signos de distimia. Frecuentemente los patrones del sueño y la alimentación están alterados.

Las personas con este trastorno presentan tendencia a las somatizaciones, siendo las cefaleas y los vértigos los más frecuentes, junto a los estados de fatiga crónica. La concentración y la memoria se ven afectadas y es común que comiencen a aislarse socialmente poco a poco. Tienen tendencia a los altibajos del estado de ánimo y suelen irritarse con facilidad. Pueden ser taciturnas y pesimistas, escépticas, y pueden haber perdido el sentido del humor o la capacidad de divertirse. Algunas se muestran pasivas, apáticas e introvertidas. Algunas de ellas se quejan constantemente y son muy propensas a criticar a otros y a hacerse reproches a sí mismas. Puede preocuparles su propia incompetencia, el fracaso y los acontecimientos negativos, en ocasiones hasta el punto de encontrar un goce morboso en sus propios fracasos.

En muchas ocasiones, las personas mantienen estos síntomas prácticamente toda su vida, pudiendo incluso llegar a creer que son así, y no logran identificar el trastorno depresivo persistente como una enfermedad, sino como un estado normal de su forma de ser.

Entre las complicaciones que puede causar este trastorno suele ser común la depresión mayor, el comportamiento suicida, el abuso de sustancias, los conflictos familiares y el aislamiento social, los cuales favorecen el desarrollo de otros trastornos psicológicos.

Es perfectamente normal sentirse triste o molesto a veces o ser infeliz con situaciones estresantes en su vida. Sin embargo, en el trastorno distímico, estos sentimientos duran años e interfieren de forma significativa en las relaciones personales, el trabajo y las actividades diarias.