Victimización secundaria en Violencia Intrafamiliar y de Género

“Los menores escuchan, ven, sienten, padecen… no pienses que no les afecta”

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El problema de la violencia de género e intrafamiliar, es un fenómeno social, que sigue estando de actualidad, en parte, por considerarse uno de los tipos de violencia con mayor repercusión social en los últimos años en España y por la incidencia que ello tiene sobre los menores que se ven expuestos a este fenómeno.

A lo largo de los últimos años, la vinculación entre violencia de género y victimización secundaria de los menores expuestos a esta violencia, es cada vez más visible. De esta manera, se entiende que solamente la exposición a violencia doméstica y violencia de género es una forma de maltrato psicológico/emocional en los menores. En esta línea, diversos organismos, ya incluyen la violencia de género en el seno familiar como una forma de maltrato emocional en la infancia.

No obstante, no ha sido hasta nuestro presente reciente cuando a los menores expuestos a violencia de género, se les ha considerado en todas sus formas, como víctimas directas reconocidas de pleno derecho.

Según la últimas macroencuestas sobre violencia contra la mujer en las relaciones de pareja realizadas en España, del total de mujeres que sufren o han sufrido violencia física, sexual o miedo de sus parejas o exparejas y que tenían hijos en el momento en el que se produjeron los episodios de violencia, el 63,6% afirma que los hijos e hijas presenciaron o escucharon alguna de las situaciones de violencia, un 92,5% de éstas afirma que sus hijos eran menores de 18 años cuando sucedieron los hechos y un 64,2% afirma que estos hijos menores sufrieron a su vez violencia psicológica, física o sexual.

Tipologías de exposición de niñ@s y adolescentes a Violencia Intrafamiliar y de Género

TIPOLOGÍAS DE EXPOSICIÓN DE NIÑOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO
TIPOS DEFINICIÓN
EXPOSICIÓN PRENATAL Episodios de violencia física o psicológica hacia la mujer durante el embarazo.
EXPOSICIÓN EN LA QUE SE INTERVIENE Intervención del niño para detener la violencia.
VÍCTIMAS El menor es agredido verbal o físicamente durante el episodio.
PARTICIPACIÓN El niño es forzado a participar de forma voluntaria o es obligado
TESTIGO PRESENCIAL El niño observa la violencia contra la madre directamente.
ESCUCHA DE FORMA CASUAL El niño escucha, aunque no ve, el episodio de maltrato.
OBSERVACIÓN DE LAS CONSECUENCIAS INMEDIATAS A LA AGRESIÓN El niño ve algunas consecuencias inmediatas del maltrato (heridas, llanto, etc.)
EXPERIMENTACIÓN DE LAS SECUELAS El niño experimenta cambios en su vida como consecuencias del maltrato hacía su madre.
ESCUCHA DE LO SUCEDIDO El niño escucha conversaciones sobre la situación de maltrato de su madre.
DESCONOCIMIENTO APARENTE DE LOS ACONTECIMIENTOS El niño no conoce sobre los episodios de violencia (porque sucedieron en ausencia del menor o cuando la madre creía que el niño dormía)

Fuente: Holden GW (2003)

En este sentido, los criterios para establecer la gravedad de dicho maltrato y que han sido avalados por diversos organismos e investigadores a lo largo de los últimos años son:

a) Intensidad, frecuencia y duración del maltrato;
b) Grado en que influye en la relación paternofilial;
c) Cantidad de formas de maltrato que se han producido o se producen;
d) Presencia de otros factores relevantes en la vida del niño que pueden ejercer un efecto protector;
e) Importancia del maltrato según la edad del niño y de la etapa de desarrollo en la que se encuentra;
f) Grado en que el niño ha sufrido, sufre o va a sufrir un daño significativo a lo largo de su desarrollo.

Consecuencias

Los niños que son testigos de conflictos violentos o son testigos de cómo uno de sus padres es agredido, pueden desarrollar diversas secuelas: emocionales, en el desarrollo postnatal y del sistema nervioso central, así como, en el rendimiento neuropsicológico, la cognición y las funciones ejecutivas. Además, suelen desarrollar en gran medida, síntomas de TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático), lo que incluirá problemas alimenticios, desajustes en el sueño, pérdida de habilidades adquiridas previamente o comportamiento más retraído antes los adultos.

Probablemente, debido a la existencia de diversos tipos de maltrato y de afectación, no todos los niños que experimentan situaciones de maltrato van a presentar conductas desadaptativas, pese a que sí puedan presentar psicopatología a corto o largo plazo. De esta manera, se ha observado una alta prevalencia de trastornos como la depresión, los problemas de conducta y delincuencia, los trastornos de conducta antisocial y oposicionista, el trastorno por déficit de atención y el propio trastorno de estrés postraumático (TEPT) mencionado. A su vez, la exposición a situaciones de maltrato infantil, estará relacionada con trastornos de personalidad, esquizofrenia, consumo de drogas, conductas autolesivas y suicidas, somatización, ansiedad y disociación.

Por lo tanto, la exposición a la violencia de género o intrafamiliar, supone un factor de riesgo para el desarrollo conductual y emocional de los menores, implica una reactivación motora y una respuesta aversiva de adaptación al estrés, que puede acontecer junto con problemas cognitivos y psicológicos, como puede ser la baja autoestima. Así, los niños que se encuentran en un ambiente violento, tenderán a expresar la violencia con ellos mismos, a presentar dificultades de concentración en la escuela o a ser incapaces de establecer un hábito adecuado de estudio.

Además, dicha exposición de estrés, puede iniciarse incluso antes del nacimiento de forma intrauterina, si la madre está experimentando situaciones de violencia, de forma que la ansiedad maternal generada durante la etapa prenatal se asocie con un menor peso en el nacimiento, una edad gestacional acortada y una menor circunferencia de la cabeza en el nacimiento.

Tratamiento

El tratamiento de los menores expuestos a violencia de género o intrafamiliar, siempre suele ir ligado a la intervención generalmente maternal, y se enfoca en la normalización del ambiente familiar, junto con un trabajo psicoeducativo, de regulación emocional, de reestructuración cognitiva, de modificación de conductas disruptivas y problemáticas.