DEPRESIÓN Y ESTADO DE ÁNIMO

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La depresión es la principal causa de discapacidad en el mundo y afecta a más de 350 millones de personas. 1 de cada 5 personas llegará a desarrollar un trastorno depresivo a lo largo de su vida, proporción que aumentará si concurren otros factores como enfermedades médicas o situaciones de estrés.

El bajo estado de ánimo, la apatía, la tristeza, la fatiga física, baja autoestima, la dificultad para concentrarse, la dificultad para tomar decisiones, para pasar un rato agradable o los problemas leves de memoria, son algunos de los síntomas más conocidos de la depresión.

Estos síntomas tienen graves consecuencias en el funcionamiento diario, tanto en el ámbito personal y familiar, como en el laboral.

SÍNTOMAS

Los síntomas depresivos se pueden dar en cualquier situación normal sin ser necesariamente patológicos. La intensidad y duración en el tiempo, el malestar que nos producen y la afectación a las actividades de nuestra vida diaria y a nuestras relaciones sociales, son los criterios que señalan que nos encontramos ante sintomatología depresiva que debe ser tratada por un especialista.

Los síntomas depresivos pueden empezar a cualquier edad, siendo su curso y evolución variable. Algunas personas tienen episodios depresivos aislados separados por muchos años, otras tienen episodios cada vez más frecuentes a medida que se hacen mayores y otras pueden mantener un estado de ánimo depresivo, o “desanimado”, la mayor parte del día durante al menos dos años.

1/ Síntomas Cognitivos

  • Pensamientos negativos de ti mismo, del mundo y de las perspectivas de futuro.
  • Baja autoestima.
  • Desesperanza.
  • Inseguridad.
  • Remordimiento.
  • Ansiedad.
  • Infravaloración.
  • Culpa.
  • Pensamientos negativos recurrentes.
  • Dificultad para pensar, concentrarte o tomar decisiones.
  • Pensamientos de muerte o ideación suicida.
  • Preocupación excesiva.
  • Tendencia a la incomunicación.
  • Desconfianza.
  • Sensación de soledad o aislamiento.

2/ Síntomas Psicosomáticos

  • Alteración del apetito.
  • Alteración del sueño: insomnio o hipersomnia.
  • Molestias físicas.
  • Sensación de falta de energía o fatiga.

3/ Síntomas Emocionales

  • Humor bajo.
  • Tristeza.
  • Desánimo.
  • Apatía.
  • Anhedonía.
  • Irritabilidad.

4/ Síntomas Conductuales

  • Disminución de actividades sociales.
  • Llanto incontrolado.
  • Reducción de conductas habituales.
  • Abandono de aficiones.
  • Aumento de la lentitud en las actividades realizadas.
  • Desgana.
  • Disminución del interés sexual.
  • Deterioro del rendimiento laboral.

TIPOS

La depresión se expresa a través de diferentes síntomas, de modo que una persona podría estar deprimida de forma diferente a otra.

Los trastornos depresivos más comunes son:

Más allá de estos trastornos, la persona que sufre depresión también es más propensa a desarrollar un cuadro ansioso. Depresión y ansiedad van muchas veces de la mano. De hecho, se estima que aproximadamente el 58% de quienes sufren depresión, presentan un trastorno de ansiedad.

Los problemas de índole sexual también son comunes en personas con sintomatología depresiva, sobre todo la disminución de la libido, así como la tendencia a recurrir a sustancias como el alcohol y las drogas, o a las redes sociales o internet como válvula de escape, o a refugiarse en la comida.

A menudo, los trastornos depresivos se producen después de la aparición de uno o varios estresores psicosociales graves que provocan un Trastorno de Adaptación. Pueden ser acontecimientos estresantes en la vida de una persona una ruptura de pareja, la pérdida de amistades, la muerte del cónyuge, el acoso laboral, el divorcio, el nacimiento de un hijo, la pérdida del puesto de trabajo o el diagnóstico de una enfermedad, entre otros.

TRATAMIENTO

El tratamiento psicológico de elección es la terapia cognitivo-conductual. En EQD Psicólogos somos psicólogos cognitivo-conductuales.

La terapia cognitivo-conductual se presenta igual de eficaz que el tratamiento con fármacos antidepresivos en todos los estudios realizados desde hace décadas. En ocasiones, es recomendable realizar un tratamiento combinado de terapia cognitivo-conductual y psicofármacos, según la patología presentada y el caso en concreto. No obstante, se recomienda en todos los casos, realizar terapia cognitivo-conductual.

En datos, los índices de recaída son del 26% en pacientes tratados con terapia cognitiva, mientras que en pacientes tratados sólo con farmacoterapia existe un 64% de recaídas (Hollon y Beck, 1993).

La terapia cognitivo-conductual la aplican los psicólogos con especialidad general sanitaria y clínica. Ambas especialidades requieren acreditación oficial.

La terapia cognitivo-conductual tiene procedimientos y técnicas propios que deben de ser pautados y realizados por psicólogos especializados en dicho modelo terapéutico. Consúltenos gratuitamente y responderemos a cualquier duda que precise o información que requiera.