Trastornos del despertar del sueño NO REM

La importancia de dormir bien.

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Los trastornos del despertar del sueño no REM son episodios repetidos de despertares incompletos del sueño durante el primer tercio del periodo principal del sueño, es decir, suelen aparecer una o dos horas después de iniciar el sueño. Su duración en general es breve, entre 1 y 10 minutos.

En estos despertares no se recuerdan los sueños o el recuerdo es mínimo. Tampoco se suelen recordar los episodios de despertar (amnesia del episodio).

A menudo ocurren con más frecuencia en la infancia y suelen disminuir con la edad.

Si aparecen en la adultez es recomendable valorar causas específicas como la Apnea-Hipoapnea Obstructiva del Sueño-SAHOS, las crisis epilépticas nocturnas o los efectos de un medicamento.

Los despertares incompletos suelen acompañarse de sonambulismo o bien, de terrores nocturnos. Entre un 60-80% de pacientes suelen tener historia de antecedentes familiares con estos episodios.

En general, el uso de sedantes, la privación de sueño, las alteraciones del horario de sueño-vigilia, la fatiga y el estrés físico o emocional, aumentan la probabilidad de los episodios.

TIPOS

1 Sonambulismo

Son episodios repetidos de conducta motora compleja, consistentes en que la persona se levanta de la cama y camina durante el sueño con los ojos abiertos y la mirada fija y “en blanco”. La persona es relativamente insensible a los esfuerzos de otras personas para comunicarse con ella y sólo se la puede despertar con mucha dificultad. Tras el episodio suele aparecer un periodo de confusión o dificultad para orientarse, seguido de una recuperación completa de la función cognitiva y la conducta normal.

Los episodios de sonambulismo incluyen una amplia variedad de comportamientos, normalmente rutinarios y de baja complejidad.

En algunos casos específicos puede estar acompañado de conductas de ingesta no consciente y no deseada de alimentos, o comportamiento sexual no consciente relacionado con el sueño (masturbación, caricias, tocamientos, relaciones sexuales), siendo éste último más frecuente en hombres.

El sonambulismo no está asociado con trastornos mentales significativos.

2 Terrores nocturnos

Son episodios repetidos de despertar brusco, sintiendo un terror abrumador con compulsión de escapar y gritos de pánico o llanto. La persona experimenta un miedo intenso, mostrando una expresión aterrorizada y signos importantes de alerta autónoma como: ansiedad intensa, midriasis (dilatación pupilar), taquicardia, taquipnea (aumento anormal de la frecuencia respiratoria) y sudoración. Durante el episodio, presentan insensibilidad relativa a los esfuerzos de otras personas para consolarlas.

Los terrores nocturnos en niños se consideran una alteración del sueño heredada y probablemente causada por la falta de maduración cerebral, siendo comunes desde los 4-6 años y finalizando sobre los 12 años. Los factores precipitantes pueden ser la fiebre o los fármacos, así como la privación de sueño, estrés, cansancio o dormir en un entorno desconocido o nuevo. Los terrores nocturnos en niños suelen ser poco frecuentes, mientras que las pesadillas (que ocurren en el periodo de sueño REM), son comunes durante la infancia.

TRATAMIENTO

Tratamiento no farmacológico:

  • Revisar y establecer una adecuada higiene del sueño mediante tratamiento psicológico
  • Eliminar el alcohol, cafeína y los fármamos depresores del Sistema Nervioso Central
  • Aumentar las medidas de seguridad para reducir el riesgo de lesiones
  • Evitar despertar a la persona durante el episodio
  • Modificar comportamentalmente el inicio del episodio mediante tratamiento psicológico

Tratamiento farmacológico:

  • Se recomienda tratamiento farmacológico sólo en los casos muy frecuentes en los que exista agresividad o lesiones, y también en los casos con consecuencias importantes sobre la vigilia.
  • La recomendación más actualizada es la utilización de clonazepam a dosis bajas.
  • Si existe un trastorno primario del sueño que causa fragmentación del sueño como SAHS (Apneas-Hipoapneas del Sueño), se recomienda el tratamiento farmacológico.

RECOMENDACIONES

La mejor forma de reaccionar ante un episodio de sonambulismo o de terror nocturno es esperar pacientemente a que pase y asegurarse de que el niño o el adulto no se hace daño o se lesiona.

En los terrores nocturnos, el niño se tranquilizará y volverá a la placidez del sueño al cabo de pocos minutos.

Es mejor no intentar despertar a la persona. Esos intentos no suelen funcionar y, en el caso de que funcionen, lo más probable es que, al despertarse, se sienta desorientada y confundida, por lo que probablemente la costará más tranquilizarse y volver a conciliar el sueño.